La propuesta Cubana desde el Cine
Resulta sumamente interesante la revisión del caso del cine cubano como propuesta estética, que se encuentra precisamente a principios de los años 60´s, (coincidiendo con la fundación del ICAIC) en la planeación de un proyecto nacional cinematográfico como el medio de la discusión de estos elementos.
El cine cubano se encuentra en la disyuntiva de cómo sacar a un público acostumbrado a un determinado tipo de discurso, (dramas burgueses teatralizados dirían los más críticos) y sustituirlo por un discurso más incluyente con el pueblo. Este breve ensayo no pretende una rigurosidad del estudio fílmico cubano de esta época, sería imposible en estas dimensiones y tal vez a penas probable en una tesis de licenciatura, así que parto de mi muy limitada experiencia personal del cine cubano a través de algunos documentos fílmicos que he podido rastrear.
El documento más antiguo que encuentro es el de un capítulo del noticiero del ICAIC, Muerte al Invasor, en que se relata en tono heroico el combate en Bahía de Cochinos, a las fuerzas norteamericanas. Salta a la vista que en este breve documental Fidel es uno más de los personajes, y no el eje de la resistencia, la incorporación del pueblo como principal protagonista de la resistencia es lo que en mayor medida determina el discurso. Esta pieza, resulta sin duda importante, pues pone al documental al servicio de la revolución, y a la vez, nos da una muestra de lo que sería el campo de experimentación para muchos cineastas cubanos, que tuvieron que pasar por el noticiero del ICAIC, antes de poder tener la oportunidad de desarrollarse como cineastas, en el pleno sentido de la palabra. Muerte al Invasor, le deja a Tomás Gutiérrez Alea la experiencia de haber trabajado para la construcción de una nueva forma de apreciar la realidad mediante el discurso fílmico y dicha influencia se nota en Memorias del Subdesarrollo, en dónde la realidad ficcional se mezcla con material documental de archivo, haciendo constar, por un lado la necesidad del director de explicar el proceso de la construcción de un nuevo proyecto, pero a la vez, de romper con un discurso sobre el arte revolucionario, y encontrar en el método dialéctico, una forma creíble de presentar una realidad, en dónde el documental no tiene más validez que la impresión de Sergio, protagonista de la película, que es acorralado por las circunstancias de su época.
Vemos además en Memorias… como se da la autocrítica a los medios de discurso revolucionario. En una escena que es casi un chiste, (pues aparecen Alea, y Edmundo Desnoes, autor del homónimo libro, como personajes en una conferencia sobre el Subdesarrollo en América Latina); se discute el problema del accionar cubano como problema de la estructura y la super-estructura, o como competencia de los modelos de los medios de producción. El propio protagonista piensa en voz en off, de Desnoes que este es un don nadie, solo reconocido por estar en medio de un proceso socialista, a la vez que Titón, (como es conocido Alea, quien encarna a un personaje) cuestiona en inglés el que se usen medios tan verticales de organización en el marco de un país socialista. Esto que puede ser percibido como solo una broma a la Hitchcock. pero constituye en realidad un proceso de autocrítica al proceso revolucionario, así como a sus usos y formas en tanto debate de las ideas, pero también a las formas discursivas del mismo, en tanto formas artísticas.
Esta será una preocupación constante en la filmografía de Gutierrez Alea quien, relata que le fue difícil encontrar la manera de hacer un cine para una sociedad acostumbrada a un lenguaje más fácil de asimilar, relacionado con el argumento lineal y teatral. Por su puesto esta condición no ha sido modificada en el resto de los países de América Latina, lo cual hace que hasta la fecha, películas como Memorias del Subdesarrollo, La Ultima Cena, o la misma Fresa y Chocolate, sean difíciles de asimilar y lleguen con una facilidad increíble, a ser consideradas como anticastrisitas, o como viles propagandas del sistema.
La propuesta de Suite Habana
Esta apreciación sobre el cine cubano, no es algo exclusivo a las películas de Gutiérrez Alea, que sin embargo, prepararon el camino a una película reciente que esta llamada a convertirse en un ícono de la cinematografía cubana. Se trata de Suite Habana.
Tomo como ejemplo esta película ya que recupera muchas de las claves de lo que debía ser una película para la generación de los años 30’s y del movimiento del cine-ojo encabezado por Dziga Vertov.
Al final, nos cuenta Perez en A Contra Luz, que los personajes que participaron en la película se sintieron identificados. Su cotidianidad y sensibilidad, fue documentada, no en la entrevista, no en el discurso, sino a través de los recursos audiovisules, partiendo del sentir.
Esto no quiere decir que no haya un discurso político en la obra pero este no se encuentra en la superficie. Asentando una obviedad, diré que con la película queda de manifiesto que La Habana es una ciudad que se mueve, no que está estática ante el destino, se mueve, se moja, se baila, se contonea. Ciudad donde la limitación material juega un segundo término, pues la sensoriedad a varios niveles es posible en ella. No se trata tampoco de la miseria estetizada, se está más allá, diez pasos más cerca del horizonte
Una última consideración. Suite Habana, obra maestra catalogada así por detractores y partidarios de la misma, fue hecha en su totalidad en equipo digital. Esto no es un dato curioso, es una invitación a todos a filmar y construir nuestra propia historia visual, pues el cine es algo demasiado importante para dejárselo a los acomodaticios estudiantes de nuestras “popularísimas” escuelas de cine.
BIBLIOGRAFIA Y FILMOGRAFIA
MARCUSE HEBERT. LA DIMENSIÓN ESTÉTICA
ADOLFO SANCHEZ VAZQUEZ, CUESTIONES ESTETICAS Y ARTISTICAS CONTEMPORANEAS, FCE
LUCIANO CASTILLO. A CONTRALUZ. ED. ORIENTE, 2005. SANTIAGO DE CUBA.
FILMOGRAFÍA
SUITE HABANA (2003) CUBA, FERNANDO PEREZ
MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO, (1969) CUBA, TOMAS GUTIERREZ ALEA
MUERTE AL INVASOR (1961) CUBA, NOTICIERO ICAIC.
EL HOMBRE DE LA CÁMARA (1929) URSS, DZIGA VERTOV






























